La leyenda de Sant Jordi

Hace mucho, mucho tiempo, un monstruo feroz y terrible estaba desolando el pueblo de Montblanc. Este monstruo podía caminar, volar y nadar y tenía un aliento tan putrefacto que con tan solo batir sus alas, envenenaba el aire y producía la muerte a todos aquellos que lo respiraban. Y no sólo eso. Cuenta la leyenda que era capaz de sacar fuego por las orejas y por la boca, quemando todo lo que se encontraba a su alrededor, casas incluídas (¿conoces el tratamiento ignífugo de nuestras casas de madera? Aprende más sobre ello haciendo clic aquí).

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Como os podéis imaginar, este monstruo causaba grandes estragos en los rebaños y las construcciones de los alrededores, causando el terror más profundo. Preocupados por la situación, los habitantes de Montblanc buscaron una solución que consiguiera calmar el terrible apetito del dragón. Conocedores de los gustos de la bestia, idearon ofrecer cada día en sacrificio a un persona para que fuera devorada por el dragón.

Después de una larga discusión, los habitantes decidieron que se realizaría un sorteo diario que decidiría quién sería la persona que iría a parar al estómago del dragón. Y así lo hicieron. El dragón quedaba satisfecho cada día, por lo que dejada de atacar y destrozar aquellas tierras. Y así fueron pasando los días y las semanas.

Y mira tú por donde, la suerte hizo que un día le tocara ser devorada a la hija del rey. La joven princesa tenía robado el corazón a todos los habitantes de la villa y por este motivo, centenares de personas se ofrecieron para sustituirla. Pero el rey, muy afligido, fue justo y severo: su hija era como cualquier otra persona. Si le había tocado por sorteo, tenía que ser devorada por el mostruo.

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Fue así como la joven doncella salió del castillo para encontrarse con la bestia, mientras todo el pueblo miraba desconsolado la escena. Pero mientras que la princesa se dirigía hacia la guarida del dragón, un joven caballero, con una brillante armadura y montado sobre un caballo blanco, se presentó ante la princesa. Ésta, al verle, le dijo:

– ¡Huid! ¡Huid rápidamente de aquí! Si os quedáis, aparecerá la bestia y os devorará tan sólo con veros.

El joven cavallero la miró y le contestó:

– No sufráis joven doncella. Si estoy aquí es porque he venido expresamente. He venido desde muy lejos para protegeros y vos y liberar a vuestro pueblo de esta fiera.

No tuvo tiempo de acabar de decir esto, cuando de repente salió la fiera ante el horror de la princesa y el regocijo del caballero. Comenzó entonces una intensa pero breve lucha, hasta que el caballero le clavó su espada al dragón y lo mató.

De la sangre que brotó, surgió rápidamente un rosal, con las rosas más rojas que la princesa jamás había visto. Rosal del que el joven caballero cortó una rosa y regaló a la princesa.

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El tratamiento ignífugo de las casas de madera

¿Alguna vez se ha planteado si las casas de madera queman con facilidad? La poca tradición que tiene nuestro país en lo relativo a la construcción en madera ha hecho que en el imaginario colectivo se piense que las casas de madera se queman con facilidad. Nada más alejado de la realidad. La madera que se utiliza para construir una casa de madera está especialmente seleccionada para ello. Una de sus principales características es su bajísima conductividad térmica (la capacidad de transmitir calor)La conductividad térmica de la madera utilizada para construir casas de madera, es especialmente baja, entre un 0,09 y 0,15 Kcal/mhºC. Esta baja conductividad es lo que permite que la temperatura no se propague rápidamente al resto de la superficie en caso de incendio.

¿Quieres saber más sobre el tratamiento ignífugo de las casas de madera? Lee el artículo completo haciendo clic aquí.

 

Créditos de las ilustraciones: http://vendingpons.com