Pinturas ecológicas

pinturas-ecologicasPor regla general, todas las pinturas suelen llevar disolventes y aditivos peligrosos que pueden provocar una respuesta exagerada o inapropiada del sistema inmunitario en personas alérgicas y asmáticas. La reacción a estas sustancias puede surgir de pronto o al cabo del tiempo, generando picor de ojos, lagrimeo, moqueo, tos o dificultad para respirar.

En el mercado hay alternativas saludables, pinturas decorativas de alta gama respetuosas con el entorno y totalmente inocuas para la salud, que ofrecen una amplia gama de colores para satisfacer los gustos más exigentes y actuales en materia de decoración.

Las pinturas consideradas ecológicas están compuestas por materias primas naturales de origen vegetal y/o mineral. Carecen de sustancias dañinas, como los biocidas o plastificantes, y su impacto medioambiental es muy inferior al de los productos sintéticos, basados en derivados del petróleo.

A diferencia de las pinturas convencionales, las naturales o ecológicas cumplen sobradamente las normativas que limitan el uso de compuestos orgánicos volátiles (COV), una serie de vapores o gases que pueden tener efectos nocivos sobre el medio ambiente y la salud. Incluso hay productos especiales para personas con problemas alérgicos. Buena parte de estas sustancias se cultivan o producen en zonas cercanas a la fábrica para reducir el gasto energético del transporte. Algunas de las materias que se emplean son aceites y resinas vegetales, cera de abejas, corteza y hojas de árboles, caseína, plantas tintoreras y materias primas procedentes de procesos de reciclaje, como pigmentos de óxidos de hierro.

El funcionamiento de estas pinturas es sencillo: crean una capa porosa por la que transpiran las paredes. Gracias a esta característica, el vapor de agua y la humedad son evacuados al exterior sin impedimentos y no se forman condensaciones entre la capa de pintura y la superficie del soporte, lo que suele originar desconchados. Al mantener los tabiques secos y transpirables, se evita la formación de hongos y bacterias, lo que garantiza paredes más higiénicas y una duración mayor de la pintura en buen estado.

pincelesOtra ventaja de estas pinturas es que son ignífugas y, lo que es más importante (sobre todo en interiores), debido a su composición mineral no desprenden gases tóxicos en caso de incendio.

En cuanto a su mantenimiento, requieren un menor número de intervenciones que los productos plásticos, ya que al no deteriorarse la pintura aguanta más tiempo en buen estado y no necesita decapado. Se puede pintar directamente sobre la capa antigua, tanto en techos como en paredes, sobre papel pintado, papel de fibra, placas de cartón yeso, arcilla, revoques o ladrillos. Respecto a los colores, aunque en un principio las pinturas naturales apenas se comercializaban en tonos básicos -blanco-, actualmente existe una gama muy amplia. 

Protección de la madera

La madera es un elemento vivo. Cuando requiere humedad la absorbe del entorno y cuando le sobra, la expulsa de nuevo al exterior. Además, en función de la temperatura, experimenta movimientos de contracción y dilatación. Debido a estas características, los tratamientos protectores de la madera deben permitir que desarrolle sus funciones reguladoras. Algo que no ocurre con los barnices y protectores sintéticos. Cuando se aplican sobre la madera, estos productos crean una capa superficial que la aísla totalmente del exterior.

Esta capa rígida que se crea impide a la madera efectuar sus funciones habituales y puede acabar agrietándose debido a la tensión interna por dilatación y contracción. Como resultado, al agrietarse la capa externa, la madera queda expuesta a la acción de elementos agresivos, que pueden deteriorar su aspecto y hacer necesario un tratamiento de decapado y lijado.

Los aceites y resinas vegetales tienen la ventaja de penetrar en la madera para protegerla desde el interior. Se trata de productos elásticos e hidrófugos (evitan la humedad), que se adaptan a los movimientos de la madera, impiden que ésta se agriete y eliminan la necesidad de decapado o lijado. La consecuencia es una madera que se mantiene en buen estado durante más tiempo y de mantenimiento más sencillo.